jueves, 1 de mayo de 2008

Socorro, se me ha aparecido....


A veces, una tarde mortalmente aburrida puede "brillar con luz propia" por que ocurre algo, que hace quede guardada, de manera indeleble en tu memoria.
Recuerdo una tarde de estas, en las que teníamos una paciente muy anciana que la pobre mujer hacia mucho tiempo que no podía hacer sus necesidades, por diversas complicaciones en las que no entraré.
Le suministramos una lavativa/enema y el resultado fue que durante una hora estuve entrando y saliendo de esa habitación; sin parar.
Salías lo justo para ir por más ropa y materiales para su higiene. Era como "la niña del exorcista" dios mio, lo que salía de ese cuerpecito tan chiquitín ¡Si no había espacio dentro!
Creo que llegué a sacar el equivalente a 3 abuelas...
Pero aun no os estoy contando lo que la hizo especial...
Se trataba de una habitación de dos pacientes.
Esta anciana, no tenía familia, o al menos no recuerdo que la tuviera; pero la de la cama de al lado, una anciana también pequeñita, si tenía una hermana igualmente octogenaria y al igual, bastante bajita. Semejante espacio físico tan reducido, hacia que por desgracia tuviéramos que sufrir los "olores" y eso me dijo la hermana "no es nada sano"
Asi que, me pidió amablemente que abriese el amplio ventanal. Dicha ventana daba a un patio interior cuyo suelo se encontraba un piso por debajo.
Y sucedió lo siguiente:
-¡Abuela, como vuelvas a hacer de vientre me tiro por la ventana! dije yo. Por supuesto la pobre mujer, no decía nada, aunque la hermana de la vecina si.
-¿Pero que dise? Anda y no diga tonterias, ¿Como se va a tirar usted por la ventana? ¿Qué no ve que se matará?.
- ¡Uff!, contesté resoplando. Yo solo digo que como vuelva a hacer otra vez, me tiro. He cambiado 5 veces la cama integra, en una hora. Dicho esto sin mirar a la paciente. Siento un ruido muy característico y...
Efectivamente, miro hacia abajo y bueno... no os explicaré lo efectivo que continuaba siendo el enema. Así que me, fiel a mi mismo;subí a la ventana y me tiré.
Lo que no sabían las abuelas, es que por la parte interna del patio, había un saliente de unos 30 cm. que ofrecía un apoyo seguro, por el cual caminar.
Yo, quedé agachado por debajo de la altura de la ventana y desde afuera solo se oía:
-¡Socorro, el chico se ha suisidado! a gritos. Y por lo que pude ver, la pobre mujer intentaba mirar por la ventana. Pero entre que la ventana estaba en un muro de medio metro de ancho y que justo delante estaba un radiador, difícilmente, la pobre mujer podía siquiera asomarse al borde de la ventana. ¡No llegaba!
Visto que la pobre, por las voces que daba, estaba realmente preocupada por mi,;decidí ponerme en pie y así tranquilizarla. Pero fue peor...
Al verme en pie, la abuela me señala con el dedo y ante la cara que puso, deduje que me creía flotando en el aire.
Salió corriendo de la habitación gritando: ¡Se me ha aparesido!
Como colofón a esta historia os diré que mientras yo "hacia el ganso" en el control de enfermería tenía el macuto nuevo, con la cartera, libros y demás y me lo "pisparon". Solo recuperé la documentación y fue un mes después

3 comentarios:

hermanadepipa dijo...

Justo castigo lo del macuto por gamberro.

Anonima dijo...

jajaja
me ha gustado mucho la anecdota.
Mi novia tabaja en una residencia de encianos y tambien me cuenta muxas parecidas( tambien a los anteriores post,no solo a este y la ventana).
Me ha gustado muxo el blog,te agrego a favoritos en el pc y te visitare con frecuencia.
Te invito a pasarte por el mio si tienes unos minutos ;)
un saludo

Nanis dijo...

Me encanta ver que hay un espacio, para conocerte un poco mas, es un gusto saber de ti... Muchas felicidades por el espacio y por los cuadros hermosos que haces, pero una felicitacion enorme por compartilos.

Gracias! muchas gracias!

Te quiero mucho Amigo.