jueves, 8 de mayo de 2008

"Mucho Sueño y Gran Despiste"


¿Me perdonáis que a estas horas esté medio dormido aun?
La siguiente historia ocurrió hará unos 21 años. Yo comenzaba a moverme en mi trabajo, pero aun me quedaba muchísimo por aprender. algunas veces, acerté y otras como es natural no supe o no tuve recursos suficientes.
Pero reconozco, que con este abuelo, la verdad es que las cosas nunca fueron difíciles.
Se trataba de un anciano octogenario, bajito, regordete, simpático y por lo que recuerdo tenía algún tipo de demencia que hacía que no asociara los objetos que veía o tomaba , con lo que realmente era. Por poneros un par de ejemplos, para darle las pastillas, había que decirle que eran caramelos ( lo cual, quiere decir que sabia lo que eran las medicinas y las odiaba, pero su "corteza visual, no asociaba la imagen de pastilla con aquellos objetos que a la par que insípidos, por supuesto no parecían caramelos). Otro era que no quería tomar agua, así que le decíamos que era coñac y se la bebía.
Una noche, hacia las 2 de la madrugada sentimos unos gritos lejanos:
-¡Socorro, me violan!
Nosotros no sabíamos si aquello era un suceso dentro del hospital o si ocurría fuera ya que nuestra unidad daba a una calle posterior y podía provenir de cualquier piso o mismamente de la calle...
-¡Socorro, me violan! de nuevo
Y esta vez creí que por el sonido, era dentro del mismo. Y además provenía del piso de arriba.
Subimos corriendo a la planta superior. Mientras tanto los gritos se sucedían , los cuales, nos iban guiando. LLegué hasta la habitación y me encuentro la siguiente escena:
En una habitación de dos camas, estaba mi abuelete, cómodamente metido en camisón hospitalario al lado de una abuela, que en el borde de la cama; le miraba aterrada con la ropa hasta el cuello cual dama virginal. Por el contrario mi yayete, nos lanzaba unas miradas socarronas como si realmente le hubiéramos pillado en "algo".
Levanté al abuelo de la cama y en esto llegó el personal de la unidad. Y al preguntarle que hacía ahí respondió:
-Sabes que pasa, que salí a pasear y me despisté. Quise volver y no me acordaba así que me metí aquí y como tenía tanto sueño, me metí en la cama.
-¿Pero Usted no se dio cuenta de que un hombre se metía en la cama? pregunté mirando a la anciana.
-Yo sentí golpecitos en la cama y pensé que era un familiar (cosa que como pude ver, allí no había ninguno) y me aparté para que se metiera en la cama. Pero al darme la vuelta estaba este sinvergüenza, seguro que quería hacerme el amor. Señalándole con un dedo largo, terminado en una uña también larguísima.
Finalmente pudimos aclarar el asunto y ambos ancianos acabaron la noche en sus respectivas camas.
Días después:
De camino a mi unidad, observo a dos ancianos en camison, sentados en un banco de la terraza. Abrazados, estaban de espaldas a mi con lo cual no podía ver sus rostros. Pero conforme llegué al control de enfermería y debido al anngulo que ofrecían los ventanales desde allí, pude ver que se trataba de "nuestros ancianos". Nunca supe si aquello termino en boda, pero habría sido bonito ¿no?

4 comentarios:

hermanadepipa dijo...

Bueno, dicen que el roce hace el cariño...

Aunque también hay quien dice que el roce hace rozaduras.

Nepomuk dijo...

Mac, necesitaría tu email, no estoy seguro que sea el del perfil.

Es para enviarte lo acordado.

Laura dijo...

Tengo que felicitarte por tus manos! Pintas genial! Ver tu acuarela me hace sonreir y ver nuevos mundos!

Me alegra muchissimo haberte conocido!
Nos vemos en ventri!

Mac Dubh dijo...

Gracias Laura,es un honor que pienses así de mi pintura,ya que jamás recibí formación artística alguna.
Ariel te envie mail, espero que te haya llegado.
Hermanita, el roce produce cariño, amor, pasión,deseo y por el contrario a base de rozarte produce malos rollos, enfrentamientos y hasta odio. Ambas son caras de la misma moneda