martes, 13 de mayo de 2008

...nunca te pregunto, pero ¿qué cojones has hecho?


Lo prometido es deuda, así que os cuento básicamente lo que le pasó a la condenada muela.
Antes que nada, en defensa de mi dentista diré que hizo un excelente trabajo del que no tengo queja.
De otras actuaciones si, que es verdad que una vez de tanta anestesia que me puso, fui con la lengua colgando literalmente desde la consulta hasta el trabajo. Ya que si intentaba levantar el rostro, la lengua se me iba hacia atrás y me ahogaba. ¡Y no es broma!
Si es que en mi vida, lo de segundas partes nunca fueron buenas no se si se cumple, eso si,siempre me pasa algo más, jamás tengo resoluciones sencillas como el resto del mundo.
¡Siempre hay otra vuelta de tuerca!
Mi muela como ya os conté, estaba empastada. Durante aproximadamente un mes y simplemente hablando, sufría nuevas descargas, eso si mas suaves. Pero lo suficientes como para marearme.
Pasó el mes y me hizo callo y así el nervio quedó protegido.
Volvió la rutina, la vida normal- o eso que digo que es mi vida, no se si normal o no-
Pasaron dos años....
Y para quienes no lo sepan, vivo en una casa en el campo, con huertecito y jardines, un par de gatas locas, varias gallinas aun más locas, 3 ocas y 1 ganso cabrón, varios conejos de ellos 2 andan pastando y un sapo gilipollas que en lugar de estar en su estanque con las carpas, ha aprovechado las tormentas de esta semana para mudarse a la espaciosa piscina en la que mi cariñosa madre soltó hace varios meses unas carpas puesto que yo, no cloro el agua. Así que vivo en una especie de arca de Noé.
Algún día os contare historias de animales que me han dejado huella. Pero hoy sigo con mi muela. Perdón por dejarme llevar.
Un día tenía que arrancar una Malvarosa (Althaea rosea.) que crecía en un lugar inadecuado. Digo esto por que en mi casa, se han selvatizado y crecen por donde les da la gana,aunque tengo que reconocer que es una flor que me gusta. Aparte de ello además suelen desarrollar troncos bastante gruesos y raíces aun mas grandes.
Me dediqué a ello ahondando en el suelo por que quería arrancar hasta la raiz para evitar un posible rebrote.
Una vez que el agujero era muy grande, intenté tirar de ella pero ni aun así lo conseguí.
Así que yo, todo chulo, clave el pico en el tronco, confiando en que así saldría.
¡Los cojones iba a salir!
Hice tanta palanca, que el mango del pico se partió; impactando directamente en mi mandíbula y haciendo que se partiera mi muela a lo largo. Si mordiendo me dolió, imaginad que me pasó.
Caí de espaldas y ya no recuerdo si el dolor me desmayó o fue la ostia de espaldas al caer.
Quedé inconsciente.
No se cuanto estuve así.
Ya en la consulta, y al verme con la cara hinchada del golpe y mi precioso cardenal tintándome de morado oscuro desde la mandíbula al pómulo mi dentista me suelta:
-Dios nunca te pregunto, pero ¿qué cojones ha pasado?
La respuesta ya la sabéis, y el final fue, que ya no tengo esa muela; tal y como le pedí en su momento. Aunque fuese dos años después.
saludos,
MacDubh

2 comentarios:

Pipa dijo...

Dentro de lo malo, tienes mucha suerte de que te diera en la mandíbula.

Por cierto, ésta acuarela es de las que más me han gustado de momento. Lástima de iluminación al fotografiarla.

Mac Dubh dijo...

No quise usar flash por que quedaba demasiado iluminada y la foto fue dentro de un domicilio. No podía hacer mucho más en un día de lluvia