domingo, 4 de mayo de 2008

El retrato de Una Obsesion


Yo, por lo general y es lo habitual en mi, no soy dado a hacerme o dejarme hacer fotos, por varios motivos:
-No me gusto.
-No salgo bien en ninguna.
-Siempre salgo "artificioso"
Pero claro, a veces uno se deja llevar por las circunstancias o por que no, por que tu acompañante te lo pide y tu no quieres agraviarla.
Ayer estaba pasando una dulce mañana en compañía y paseaba por unos jardines preciosos a la sombra de castaños en flor, tejos y con el murmullo del agua de unos geíseres como música de fondo.
Una mañana idílica, sin calor agobiante, sin moscas zumbonas, y decidí hacer unas fotos, para tener temas que pintar.
A la 2 foto pedí a mi bella acompañante que me dejase fotografiarla, a lo que ella accedió y después, me comentó que por que no, hacernos una juntos.
¿Por que no?
Y hallándose una anciana enfrente nuestro, sentada en un banco y con su perro cerca jugueteando en el cesped, le pedimos que nos la hiciera.
Aceptó amablemente y le expliqué donde debía pulsar, dando por sentado que sabía que nosotros eramos el tema central de la foto.
Y nosotros nos colocamos.
Nos dimos cuenta enseguida que la abuela colocaba la mano mal y que encima no nos enfocaba. Se lo indico con:
-¿Señora nos esta viendo? Y la miré extrañado
-Si, si que os veo.Nos responde dulcemente. Pero sujetaba la cámara torcida.
A todo esto, al lado sucedía una curiosa situación.
Su perro, del cual reconozco que soy un despiste sobre razas, recuerdo que era muy lanudo, con el pelaje blanco y moteado en negro. Un macho por lo que pude ver, estaba sufriendo los envites de otro macho más joven y fogoso.
Y ahi estábamos nosotros, colocándonos para una foto, mientras la amable anciana disparaba la cámara en ángulo y su perro daba vueltas como un loco intentando zafarse del frenesí sexual del macho marron.
Al final me dí por vencido, nos hizo 3 fotos, de las cuales os pongo una muy original.(Las otras dos son una como esta, y en la otra salimos en la esquina superior izquierda, yo descabezado y mi acompañante con el rostro negro, ops... con lo blanquita que es,jejeje.
¡Es la 1 vez que me hacen un retrato donde no estoy!
Saludos
MacDubh

viernes, 2 de mayo de 2008

Susto o Muerte


La presente anécdota, ocurrió hará unos pocos años.
Teníamos un paciente ingresado, hombre de 70 años aproximadamente, corpulento, de fuerte carácter y su esposa, pequeñita con bastón por un problema de cadera, con su típico andar renqueante.
Ambos tenían 3 hijas de diferentes edades, todas ellas señoras muy dulces y de trato afable.
Una noche, la situación de paciente empeoró, pero dado que la esposa y la hija pequeña estaban con el, pues no se avisó a las otras dos, por no molestarlas dado que , en apariencia, su situación tampoco era "límite".
Hacia las 7 de la mañana nos llaman y nos presentamos mi compi y yo.
El paciente había hecho un cambio muy brusco y realmente la cosa pintaba mal; así que, hicimos salir a la familia para trabajar mejor.
Pocos minutos después, el falleció.
Hicimos las comprobaciones pertinentes y efectivamente, no presentaba pulso en ninguno de los puntos habituales y no había nada que hacer, sabíamos que debíamos avisar al médico, pero claro; estaba la familia delante y nos iba a tocar decírselo nosotros.
Y os describo la escena:
Yo estaba a un lado de la cama y mi compi enfrente, a su espalda se hallaba la puerta de la habitación y tras ella, la familia. Nosotros, nos miramos pensando ¿como le decimos a las pobres que ha muerto, cuando ellas se han pasado hasta el último momento a pie de cama y justo ahora que salen no están presentes?
Pero había que hacerlo.
Así que me dirigí hacia la puerta cuando a mi izquierda.... sentí un ruido extraño
-gr.
Y me paré. Escuché y no lo volví a oír, así que pensé que habían sido imaginaciones mías.
-grrrr.
Y esta vez ya me hallaba a los pies de la cama, así que me giré y miré al paciente. Por lo visto mi compi también lo había escuchado por que se giró igualmente. Cuando de repente
Grrrrrrrrrrrrrrrrrrrruaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!
!Y el paciente tomando aire, se incorporó y quedó sentado!
No se si podéis imaginar, lo que supone, saber que alguien no tiene pulso y ver como de repente, se queda sentado y te mira, parpadeando.
Mi compañera se llevo las manos al pecho, blanca y yo, del susto me agarré a los pies de la cama y solté:
Joder, Dios Santo! mientras el vello de todo el cuerpo se me erizaba.
Ambos nos quedamos unos segundos mirando asustados y vimos como el paciente cerraba los ojos y caía pesadamente de espaldas sobre la cama.
Comprobamos de nuevo que no había pulso y medio en shock como estábamos nos dirigimos a la puerta.
Al abrir, estaban madre e hija detrás; esperando muy preocupadas.
-¿Está bien mi marido? preguntó la pobre anciana.
Nosotros no atinábamos a tener voz y solo movíamos la cabeza negativamente.
-¿Qué no esta bien? volvió a preguntar, mientras la hija nos observaba en silencio.
Finalmente pudimos reaccionar y mi compañera solo pudo decir:
-Señora, lo sentimos mucho...
Y la abuela nos empujó y se metió en la habitación con las consiguientes muestras de dolor.
Seguimos el protocolo habitual y después se avisó al resto de familia.
Pero os puedo asegurar, que el susto, lo recordaré el resto de mi vida.
Saludos Macdubh

jueves, 1 de mayo de 2008

Socorro, se me ha aparecido....


A veces, una tarde mortalmente aburrida puede "brillar con luz propia" por que ocurre algo, que hace quede guardada, de manera indeleble en tu memoria.
Recuerdo una tarde de estas, en las que teníamos una paciente muy anciana que la pobre mujer hacia mucho tiempo que no podía hacer sus necesidades, por diversas complicaciones en las que no entraré.
Le suministramos una lavativa/enema y el resultado fue que durante una hora estuve entrando y saliendo de esa habitación; sin parar.
Salías lo justo para ir por más ropa y materiales para su higiene. Era como "la niña del exorcista" dios mio, lo que salía de ese cuerpecito tan chiquitín ¡Si no había espacio dentro!
Creo que llegué a sacar el equivalente a 3 abuelas...
Pero aun no os estoy contando lo que la hizo especial...
Se trataba de una habitación de dos pacientes.
Esta anciana, no tenía familia, o al menos no recuerdo que la tuviera; pero la de la cama de al lado, una anciana también pequeñita, si tenía una hermana igualmente octogenaria y al igual, bastante bajita. Semejante espacio físico tan reducido, hacia que por desgracia tuviéramos que sufrir los "olores" y eso me dijo la hermana "no es nada sano"
Asi que, me pidió amablemente que abriese el amplio ventanal. Dicha ventana daba a un patio interior cuyo suelo se encontraba un piso por debajo.
Y sucedió lo siguiente:
-¡Abuela, como vuelvas a hacer de vientre me tiro por la ventana! dije yo. Por supuesto la pobre mujer, no decía nada, aunque la hermana de la vecina si.
-¿Pero que dise? Anda y no diga tonterias, ¿Como se va a tirar usted por la ventana? ¿Qué no ve que se matará?.
- ¡Uff!, contesté resoplando. Yo solo digo que como vuelva a hacer otra vez, me tiro. He cambiado 5 veces la cama integra, en una hora. Dicho esto sin mirar a la paciente. Siento un ruido muy característico y...
Efectivamente, miro hacia abajo y bueno... no os explicaré lo efectivo que continuaba siendo el enema. Así que me, fiel a mi mismo;subí a la ventana y me tiré.
Lo que no sabían las abuelas, es que por la parte interna del patio, había un saliente de unos 30 cm. que ofrecía un apoyo seguro, por el cual caminar.
Yo, quedé agachado por debajo de la altura de la ventana y desde afuera solo se oía:
-¡Socorro, el chico se ha suisidado! a gritos. Y por lo que pude ver, la pobre mujer intentaba mirar por la ventana. Pero entre que la ventana estaba en un muro de medio metro de ancho y que justo delante estaba un radiador, difícilmente, la pobre mujer podía siquiera asomarse al borde de la ventana. ¡No llegaba!
Visto que la pobre, por las voces que daba, estaba realmente preocupada por mi,;decidí ponerme en pie y así tranquilizarla. Pero fue peor...
Al verme en pie, la abuela me señala con el dedo y ante la cara que puso, deduje que me creía flotando en el aire.
Salió corriendo de la habitación gritando: ¡Se me ha aparesido!
Como colofón a esta historia os diré que mientras yo "hacia el ganso" en el control de enfermería tenía el macuto nuevo, con la cartera, libros y demás y me lo "pisparon". Solo recuperé la documentación y fue un mes después

miércoles, 30 de abril de 2008

Mi Amada Némesis


¿Nunca os ha pasado que trabajais con una persona que os resulta insoportable? ¿De esas personas, que solo verlas ya notas un nudo en el estómago?
Esta relación se prolongó a lo largo de 7 "jodidos" años, con sus días y sus noches. Años en los que tuve que aguantarme muchas veces las ganas de contestar una salvajada. Cosa que evidentemente ella, jamás se abstuvo de realizar.
Ella siempre desde su superioridad, hizo y deshizo cuanto estuvo en sus manos para dejar claro, que ella mandaba y yo no.
¿Doy gracias a Dios o al Demonio de que aquello acabo?
Os pongo un ejemplo de lo que era la convivencia con semejante ser.
Una noche, estábamos de turno ella y yo. Yo trabajando de auxiliar de enfermería y ella mi supermonja enfermera. Serían poco más de la 1 y me llama la enfermera de urgencias:
-¿Oye, te bajas a tomar un café?
-Claro mujer no te preocupes, ahora voy.
Y colgando el teléfono, le digo a mi amada:
- Sor, me bajo a urgencias a tomar un café.
-No, ni se te ocurra; responde ella con su morro fruncido bajo la sombra de su amago de bigote.
-¿Como que no? respondo
-¡He dicho que no bajas!
-¡Si que bajo! así que si me necesitas ya sabes la extensión de urgencias, me llamas y pasé de ella.
Bajé las escaleras rezongando la desgracia de trabajar con semejante "Ángel del Señor".
Al llegar a urgencias, me preguntan:
-¿Con quien estas de noche?
-Con la puta monja de los cojones, respondí de mala leche.
A lo que me respondió uno de los médicos de urgencias :
-¿Y por que no se va al Teide, se cae dentro y nos deja en paz? (Ella es Tinerfeña)
-¿Para que? ¿Para que de un escupitajo y nos la devuelva renegrida como una bruja?
Aquí todo el mundo me miró compadeciéndome, por que todos sabían que nuestra relación Amor-Odio, estaba pasando por un crisis, ains...
-No podría caerme por las escaleras y sacarme el brazo y así pasarme 15 días sin verla...dije yo
Al oír eso, la traumatóloga; sabiendo lo dado que soy a hacer teatro, me propone:
-Oye y si te hago un parte como que te has caído ¿Nos contarás que te ha dicho?me comenta la traumatóloga.
-Mujer,respondí, si solo haces el parte no se lo creerá.... y me sonreí
Así que puestos a seguir la broma, decidieron vendarme el brazo y hacerme un cabestrillo (todo esto en pleno mes de agosto,, con lo calurosas que son las noches)
Tome mi café, y subí con mi parte de baja.
Al verme la monja me pregunta:
-¿Qué has hecho? (¿Os parece lógico? Cualquier persona normal habría preguntado que me había pasado, pero ella no...)
-Bajando las escaleras resbalé y me he sacado el brazo de sitio, así que tengo que llamar a la supervisora de guardia y decirle que me voy a la mutua a pedir la baja. Así no puedo trabajar.
-¡Ni se te ocurra dejarme sola! ¡Si lo haces daré parte de ti!
-¿Pero que esta diciendo? respondí. Yo, empezaba a sentir el rubor que me caracteriza cuando empiezo a cabrearme ( más que nada por que podía haberse tratado una situación real)
-No se puede considerar baja laboral, por que eres tu que has bajado a urgencias, yo no te he mandado. Y lo soltó con ese aire de autoridad que dan las cofias almidonadas... y sonrió ufana.
- Sor, yo tratando de no temblar de indignación, la baja laboral empieza desde que sales de casa hasta que llegas a ella; indistintamente de si me pasa un accidente a si me pillo la polla con la cremallera. ¡Así que, seria baja laboral le guste o no! Y la miré ya francamente cabreado.
Pero viendo que seguía en sus trece, me senté en la butaca del control con mi brazo en cabestrillo y me puse a leer un libro.
Al rato, como no soportaba el calor, me quité el vendaje y ella al verlo comenta:
-¿Es que ya no te duele?con su voz de cazallera
Yo sonriendo contesto:
-Era una broma sor.
A lo que ella respondió riendo:
-Ya lo sabía, por eso dije que daría parte de ti.... para asustarte.
¿Para asustarme? Jajaja. Lo que temió ella era quedarse con todo el trabajo por hacer, sabia que no iban a encontrar a nadie. Por la mañana , lo conté en urgencias... les dió tal ataque de risa de verme la cara de mala hostia que llevaba...
Esta, es solo una de muchas anécdotas con mi amada, Sor Krueger....

martes, 29 de abril de 2008

Cojan a ese hombre


A veces, el personal no es consciente de que la mente humana es demasiado libre de obrar según su criterio.
O más llanamente, me refiero que la mente es imprevisible, y hasta el más dulce corderito, esconde en su interior una fierecilla, algunas son personas gallo, todo apariencias externas, otras son ratoncillos de biblioteca, otras son balsas de aceite, prestas a que alguien les prenda fuego y arder. Pero hasta éstas, a veces un simple mechero no les mete fuego, necesitan de un gran fogonazo y luego a ver quien es el guapo/a que lo apaga.
Os pongo en antecedentes en la siguiente historia:
Servicio de Medicina Interna, estructurado en habitaciones de 4, 2 y 1 paciente,en el cual, se tratan patologías diversas como enfermedades pulmonares, cardíacas,etc... y de vez en cuando, psiquiátricas...
Yo un joven inocente de apenas 17 años, al que tenían de chico de los recados.
Un día, entré en una habitación en la cual, había dos hombres, uno M y el otro J.
M de 40 años y J de edad indescifrable y digo esto, por que a cualquier pregunta que le realizabas todos las respuestas eran siempre idénticas.
-¿Como te llamas?
-No ce.
-¿Donde vives?
-No ce.
Un inciso:
M, no era paciente de medicina interna, estaba ubicado en mi servicio por ser conocido de, y lo que realmente tenía era fractura de tibia y estaba siempre encamado pero con la pierna en alto y una tracción para recolocarle el hueso, con lo cual, no podía ni levantarse.

Hacia media tarde la esposa de M vino a ver a su marido y se sentó cómodamente en la silla con las piernas cruzadas. Recuerdo que era una mujer rubia muy atractiva, con un vestido de color verde esmeralda y con un generoso escote.
De repente, escuché un alarido.
Yo, salía de una habitación con mi batea(bandeja metálica) de termómetros, ya que los estaba poniendo para luego; la posterior toma de constantes y veo pasar frente a mi puerta, a la mujer de M corriendo, a J desnudo y con los brazos en alto detrás, con todo su corpachón y sus lorzas, al viento como la madre que lo trajo al mundo y con (literalmente) la lengua colgando cual sátiro libidinoso y acto seguido, veo pasar a la monja cogiéndose la cofia y gritando: ¡Cojan a ese hombre!
Lo último que se, fue que los tres salieron del recinto hospitalario y llegaron muy lejos. M pidió que lo trasladasen al servicio de traumatología ( no por traumas eh) J, fue llevado al hospital psiquiátrico y luego supimos que sufría de algún tipo de obsesión sexual y bueno, la monja.... ella regresó si, pero bueno es otro tema... aunque siempre le estaré agradecido por sus sabios consejos, aunque el 2 día que la conocí por que me equivoqué en una tontería,me llamó HIJOP..... es que , ya se sabe, no hay ya monjas como las de antes .
Saludos,
MacDubh